jueves, marzo 27, 2008

Variables

X, es divino, definitivamente. Me trata cual princesa de cuento y se emociona cuando adopto cualquier tipo de actitud pecaminosa. Le encanta creer que nuestra historia es algo particular, casi fuera de serie. Nos decimos cosas lindas, y me espía mientras duermo.
Y, es particular. Niña malcriada, cuando no?, a mi, las cosas "particulares" me gustan. Su respuesta está siempre a la altura de las circunstancias y sabe exactamente que y cuando decirlo. Nos gusta el suspenso. Esperar (como si frotáramos una lámpara maravillosa) al genio, y cuando nos pregunta cuales son nuestros tres deseos, escupirle la cara.
A X le rompería el corazón. Y, se regocija con mis actitudes de Mr. Hyde.
Tal vez se le puedan agregar unas cuantas variables más a esta historia, llamale A y llamale B.
A es un fantasma. Aparece en mi cabeza cuando se le da la gana. Miserable, egocéntrico, mediocre y pelotudo. No sabemos cuál es el punto que nos llevó a. Conexión física extraterrestre. Intentamos pensar la historia con claridad pero la claridad dura lo que duraron los huevitos de chocolate en las pasadas pascuas: aproximadamente 5 minutos. No lo queremos, ya no nos interesa, hasta nos sentimos liberadas. A pesar de todo esto, es inevitable espiar de vez en cuando, como ladrón inmundo, como el espectador más roñoso de reallity show barato.
B  es lo que toda mujer soñó en algún momento de su vida. Atento, preocupado por cada detalle y nos da su lealtad hasta en el momento en que nuestros caprichos están en la mismísima cresta de la ola. Me imagino su futuro, casa en zona norte, con pileta y en la heladera siempre muchas cosas ricas para el desayuno. Queso Finlandia, tolem y exprimido de naranja. 2 hijos, número justo para una familia tipo. Todo previamente calculado, sin margen de error posible. 

Y otra vez caprichosa y empedernida, miramos para otro lado creyendo que nuestro príncipe azul va a llegar para domar nuestra endemoniada capacidad para elegir lo que no se debe. 

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