Por momentos quisiera sufrir un trauma cerebral que me cause amnesia anterógrada, tomarme el primer crucero del amor a las bahamas, vivir en una isla comiendo cocos, y pasearme desnuda por la orilla del mar. Ahí nomás conocía un isleño que era adicto a masajear pies y a dar sexo oral a señoritas con problemas neurológicos. Nos casaba un mono amigo y vivíamos felices para siempre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario