
Nos regocijamos planificando, armando y desarmando bonitos y coloridos planes de viajes aún indefinidos.
Algo en mi interior me desconcierta. Late ajeno a mi persepción. La burla constantemente y no deja que me olvide de su ingrata presencia. Algo así como un acertijo, agobiante y desolador. Yo, expectante avanzo con cautela bien consciente de mis limitaciones, aunque por momentos la confusión agote mis sentidos.
Definimos, con algo de exaltación y lirismo, lo que creemos atormenta nuestro sueño. Los defasajes energéticos. Pero nada nos alcanza.
Fin de la cuestión.
Observar y nada más.
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