Vivir despreocupadamente... así, bien pilla andar por la calle en bicicleta, matecito en mano y ningún problema.
Supongo que lo que sucede es asquerosamente predecible y cíclico. A la mañana me dan ganas de pebete de Jamón y queso, y a la noche me dan ganas de llamarte. Volver de la facu, charlar con las chicas e idear mil y un planes para liberar mi cabeza de problemas y confusiones. Poner las cartas sobre la mesa comprender que no es todo *tan así* y como siempre, terminar haciendo lo que se me da la regalada gana. Y entonces es cuando digo, y nota mental *no siempre debo hacer lo que siento en el momento*, right now. Supongo que lo comprendo y finalmente vuelvo a caer en la tentación. Porque siempre vuelvo a caer en la tentación.
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