lunes, mayo 18, 2009
domingo, mayo 03, 2009
Levantarme con un leve mareo. Presión baja y motricidad reducida.
Mientras paseo, pisando las vainillas mugrientas de carlos gardel, respirando el aire no tan fresco de la tarde de Sábado. Sintiendo todavía los últimos vestigios de cannabis en sangre de la noche del viernes.
Me paro. Giro mi cabeza y me encuentro con la casa de las palomas. Esa casa tan particular llena de enanos de jardín. Ahora descoloridos y mutilados. Siento que se acerca una especie de flashback, atrevido y desolador.
Cierro la puerta.
Mientras paseo, pisando las vainillas mugrientas de carlos gardel, respirando el aire no tan fresco de la tarde de Sábado. Sintiendo todavía los últimos vestigios de cannabis en sangre de la noche del viernes.
Me paro. Giro mi cabeza y me encuentro con la casa de las palomas. Esa casa tan particular llena de enanos de jardín. Ahora descoloridos y mutilados. Siento que se acerca una especie de flashback, atrevido y desolador.
Cierro la puerta.
Etiquetas:
Vestigios de niñez
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